
La divisa japonesa se movía este viernes en torno a 157,15 yenes por dólar, todavía claramente por encima del rebote registrado tras la sacudida de la víspera, pero lejos ya del umbral de 160 que había encendido todas las alarmas en Tokio. Reuters señaló que el yen seguía aun así un 1,4 % más fuerte en la semana, después de su mejor avance semanal en más de dos meses.
La secuencia fue rápida. El jueves, tras nuevos avisos del Gobierno japonés sobre la debilidad excesiva del yen, la moneda llegó a dispararse hasta la zona de 155,5 por dólar. Dos fuentes citadas por Reuters dijeron que Japón había intervenido para sostener la divisa, en lo que habría sido la primera actuación oficial de este tipo en casi dos años.
El contexto ayuda a entender la reacción. Antes de ese movimiento, los inversores mantenían la posición corta contra el yen más grande en casi dos años, apostando a que ni las subidas de tipos ni las amenazas verbales bastarían para defender la moneda japonesa.
La presión política también fue muy visible. La ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, había advertido el jueves de que se acercaba el momento de una “acción decisiva”, mientras el principal diplomático monetario de Japón, Atsushi Mimura, dijo este viernes que la especulación seguía presente y dejó caer que Tokio mantiene la disposición de volver a actuar durante el periodo de Golden Week, cuando la menor liquidez puede amplificar los movimientos del mercado.
Aun con ese rebote, el yen no tiene el camino despejado. Uno de los grandes lastres sigue siendo el petróleo. Reuters subrayó que los precios del crudo continúan elevados por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, algo especialmente delicado para Japón como gran importador de energía. Ese factor limita parte del alivio que podría dar una moneda más fuerte y mantiene viva la inquietud sobre la balanza comercial y la inflación importada.
En otras palabras, el mercado ha recibido una descarga clara de autoridad, pero no una solución definitiva. Japón ha demostrado que sigue dispuesto a entrar en el mercado cuando ve movimientos excesivos, pero mientras persista la brecha de tipos con Estados Unidos y siga alto el coste de la energía, el yen continuará moviéndose sobre un suelo bastante inestable.



