
El nuevo recuento del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar sitúa en 2.481 el número de personas sin hogar localizadas en Japón en enero de 2026, lo que supone 110 menos que un año antes y un nuevo mínimo histórico desde que se inició la serie. La caída continúa una tendencia de largo recorrido, aunque el propio sistema de conteo mide solo a quienes fueron vistos directamente por los municipios durante las inspecciones.
La distribución territorial vuelve a mostrar un patrón muy claro. Osaka encabezó la lista con 803 personas, seguida de Tokio con 507 y Kanagawa con 391. Además, las 23 comunas especiales de Tokio y las ciudades designadas por ordenanza reunieron en conjunto 2.014 personas, cerca del 80 % del total nacional, lo que confirma que la falta de vivienda sigue concentrándose sobre todo en los grandes núcleos urbanos.
También hubo prefecturas donde no se confirmó ningún caso durante el recuento. Según los datos oficiales, en Iwate, Yamagata, Niigata, Fukui, Nara, Tottori, Shimane, Yamaguchi, Nagasaki y Oita no se localizó a ninguna persona en situación de calle en esta medición.
Hay otro dato interesante en el informe de este año: por primera vez, la carretera pasó a ser el lugar más frecuente entre las personas contabilizadas, con un 25,7 %, por delante de los parques, que históricamente solían ocupar el primer lugar. Además, los hombres siguen representando la inmensa mayoría de los casos: 2.190 personas, cerca del 90 % del total.
El ministerio atribuye la reducción a los programas de apoyo puestos en marcha por los gobiernos locales, como alojamiento temporal, asistencia social y medidas de inserción. Pero el propio diseño del recuento obliga a leer la cifra con cautela: se trata de una observación visual realizada por los municipios, de modo que no incluye a quienes no estaban presentes en el momento de la verificación ni refleja necesariamente otras formas de precariedad residencial menos visibles.
Por eso, el descenso oficial puede convivir con una realidad más compleja. La calle visible se reduce, sí, pero eso no significa automáticamente que toda la vulnerabilidad habitacional esté desapareciendo. Lo que muestran los datos con bastante claridad es otra cosa: Japón ha reducido el número de personas localizadas durmiendo en espacios públicos, pero el problema sigue muy concentrado en las grandes ciudades y sigue dependiendo mucho de cómo se mire y a quién se consiga ver.



