Los estornudos, la congestión nasal y la tos durante octubre también pueden deberse al polen otoñal, no solo a un resfriado. En Japón, varias plantas silvestres mantienen la dispersión durante esta época y los síntomas pueden aparecer incluso en personas sin alergia primaveral.
Entre las causas más habituales figuran la artemisa, la ambrosía y la planta conocida en Japón como kanamugura. El cedro japonés también puede liberar cantidades pequeñas entre octubre y diciembre, con un máximo habitual en noviembre.
Cómo distinguir y reducir la exposición
La alergia puede provocar secreción nasal, picor en ojos o piel, molestias en la garganta y tos. Las partículas de algunas hierbas penetran en las vías respiratorias y pueden agravar o reactivar el asma.
La exposición suele ser mayor junto a ríos, montañas y terrenos con vegetación. Los especialistas aconsejan usar mascarilla, gafas y sombrero, sacudir la ropa al llegar a casa, lavarse las manos y evitar temporalmente las rutas con abundante vegetación si aparecen molestias.
Una encuesta realizada a mediados de septiembre indicó que más de la mitad de los participantes de la región de Koshin declaraban síntomas relacionados con el polen. Si la dificultad respiratoria persiste o empeora, conviene buscar atención médica.



