
Irán ha liberado bajo fianza a un ciudadano japonés que permanecía detenido desde el 20 de enero, según confirmó este martes el Gobierno de Japón. El portavoz gubernamental Minoru Kihara explicó que la embajada japonesa en Irán verificó la liberación el 6 de abril, hora local, y que el embajador pudo reunirse personalmente con el afectado para comprobar que se encontraba en buen estado de salud.
Tokio, no obstante, evitó presentar el caso como definitivamente resuelto. Kihara precisó que la persona ha quedado en libertad bajo fianza, por lo que Japón seguirá presionando para lograr una liberación plena y cerrar por completo el episodio.
Aunque el Gobierno japonés no ha revelado oficialmente la identidad del liberado, medios japoneses como Kyodo apuntan a que podría tratarse del jefe de la oficina de NHK en Teherán. Associated Press también señala que el detenido era considerado por diversas fuentes como un periodista de la cadena pública japonesa, mientras que el Comité para la Protección de los Periodistas había identificado previamente al retenido de enero como un profesional de NHK arrestado por la Guardia Revolucionaria iraní.
El caso tenía ya una carga especialmente delicada porque varios medios habían informado anteriormente de que el japonés detenido en enero había sido trasladado a Evin, la prisión de Teherán conocida por albergar a presos políticos y otros detenidos sensibles.
La liberación anunciada ahora es además la segunda de un ciudadano japonés retenido por Irán en un corto periodo de tiempo. El mes pasado, Tokio ya había comunicado la puesta en libertad y el regreso a Japón de otro nacional japonés que llevaba meses bajo custodia iraní.
El movimiento llega en un contexto regional extremadamente tenso. La crisis con Irán y la presión internacional sobre Teherán han elevado el valor diplomático de cualquier gesto de este tipo, y Japón ha tratado de mantener abiertos los canales de comunicación con las autoridades iraníes incluso en medio del deterioro general del entorno de seguridad. Según AP, la confirmación de la liberación se produjo apenas un día después de contactos entre el ministro japonés de Exteriores y su homólogo iraní, en los que Tokio volvió a pedir la liberación del detenido restante.
Por ahora, el Gobierno japonés mantiene la cautela y sigue sin ofrecer demasiados detalles sobre las razones de la detención o las condiciones exactas de la puesta en libertad. Pero el mensaje político es claro: Tokio considera el caso suficientemente sensible como para seguir tratándolo como una cuestión diplomática activa, no como un incidente ya superado.



