
Un grupo de grandes compañías japonesas ha puesto en marcha una nueva empresa centrada en el desarrollo de inteligencia artificial avanzada de origen nacional. El proyecto está encabezado por SoftBank, NEC, Sony Group y Honda Motor, y busca crear modelos de alto rendimiento que puedan ser utilizados de forma amplia por empresas japonesas.
Según la información publicada este 12 de abril, las cuatro compañías fundadoras habrían tomado participaciones superiores al 10 % en la nueva firma, mientras otras empresas negocian su entrada como accionistas minoritarios. Entre los grupos que ya aparecen vinculados a la iniciativa figuran Nippon Steel, Kobe Steel, MUFG Bank, Sumitomo Mitsui Banking Corp. y Mizuho Bank, lo que refuerza la idea de que no se trata solo de un proyecto tecnológico, sino de una apuesta industrial más amplia.
El desarrollo técnico recaerá en una primera fase sobre SoftBank y NEC, con la participación prevista de ingenieros de la empresa tokiota Preferred Networks, una de las firmas japonesas más conocidas en IA. La nueva compañía planea reunir a alrededor de 100 ingenieros especializados, bajo la dirección de un ejecutivo procedente de SoftBank.
El objetivo inicial es construir un modelo fundacional japonés que pueda ser compartido con otras empresas del país. A medio plazo, el plan va más allá del uso corporativo convencional y apunta a lo que suele llamarse physical AI, es decir, modelos preparados para controlar robots y sistemas industriales, incluido el entorno de fábrica.
La iniciativa quiere apoyarse también en fondos públicos. La nueva empresa prevé solicitar ayudas al programa de desarrollo de IA de NEDO, la Organización para el Desarrollo de Nuevas Energías y Tecnología Industrial. Ese programa empezó a aceptar propuestas a finales de marzo y contempla hasta 1 billón de yenes en apoyo durante cinco años a partir del ejercicio fiscal 2026.
El movimiento encaja en una estrategia más amplia de Japón para reforzar su soberanía tecnológica en sectores considerados críticos. En los últimos días, Reuters informó de nuevas ayudas públicas multimillonarias a Rapidus para acelerar la producción nacional de chips avanzados, dentro de una política industrial que combina semiconductores, IA e infraestructura digital.
La creación de esta empresa refleja también una inquietud bastante clara en Japón: el país sigue teniendo grandes empresas, talento industrial y capacidad de ingeniería, pero ha perdido velocidad frente a Estados Unidos y China en los modelos de IA de gran escala. La respuesta que se está dibujando no pasa solo por crear una startup más, sino por montar una especie de bloque corporativo-tecnológico con músculo financiero, apoyo estatal y vocación de uso práctico dentro del tejido industrial japonés. Esa mezcla es muy japonesa: menos fuegos artificiales, más consorcio. ⚙️
Aun así, el reto es serio. Construir un modelo fundacional competitivo exige datos, talento, capacidad de cómputo y una estrategia clara de adopción. Japón parece haber decidido que no quiere depender por completo de plataformas extranjeras en una tecnología que ya empieza a tocar manufactura, automoción, banca, robótica y defensa económica. Lo que está naciendo aquí no es solo otra empresa de IA, sino un intento bastante explícito de recuperar terreno en una carrera donde otros llevan ventaja


