
Una clínica de Shingu, en la prefectura de Fukuoka, ha puesto en marcha un programa de rehabilitación para facilitar la recuperación física y laboral después de una operación de cáncer de mama. Las sesiones se realizan en un gimnasio médico integrado en el centro y están dirigidas por un fisioterapeuta con experiencia oncológica.
El proyecto comenzó en agosto de 2026 ante la reducción de los periodos de hospitalización. Algunas pacientes reciben el alta con dolor, rigidez o limitación de movimiento y necesitan apoyo continuado fuera del hospital.
Seguimiento tras el alta
El programa adapta los ejercicios al estado de cada paciente y busca recuperar movilidad, fuerza y confianza para retomar las actividades cotidianas. La coordinación con el equipo médico permite ajustar la rehabilitación a la evolución clínica.
En Japón se diagnostican alrededor de 100.000 casos de cáncer de mama al año y se estima que una de cada ocho mujeres desarrollará la enfermedad. Los especialistas subrayan que el tratamiento no termina con la intervención quirúrgica y que la recuperación posterior necesita continuidad.




