Una gran manada de ciervos se ha instalado en una ribera situada a unos 1,5 kilómetros de la estación de Numazu, en Shizuoka, lo que ha provocado daños agrícolas y preocupación por posibles accidentes de tráfico.
Especialistas del centro forestal de la prefectura consideran que el grupo visible podría ser solo una parte de la población real. La zona tiene vegetación abundante, alimento y matorrales donde los animales pueden ocultarse.
La proximidad de viviendas dificulta la captura
Las capturas han aumentado en áreas montañosas, pero la ribera se encuentra cerca de zonas residenciales y resulta más difícil operar allí con seguridad. Ya se han registrado ciervos alimentándose en arrozales próximos al río.
Los técnicos alertan del riesgo de que los animales entren en el casco urbano o crucen vías de circulación. Los machos con cornamenta también pueden representar un peligro directo. La prefectura pedirá cooperación a los organismos locales para definir las medidas de control.



