La Policía Nacional de Japón ha abierto una investigación en todo el país después de descubrir que carnés de conducir caducados recogidos durante renovaciones fueron utilizados en Kanagawa para fines distintos a los previstos, incluida la recopilación interna de fotografías de personas objeto de vigilancia.
El caso salió a la luz tras comprobarse que un sargento de la comisaría de Hodogaya retiró irregularmente 31 permisos caducados en agosto de 2026.
La práctica podría remontarse unos 30 años
Según la investigación, permisos recogidos anteriormente en la comisaría de Kohoku fueron entregados a unidades de seguridad y utilizados para recopilar información fotográfica. Existen indicios de que esta práctica se habría mantenido durante aproximadamente tres décadas y podría haberse aplicado en varias comisarías.
La Policía Nacional considera que utilizar datos personales para una finalidad diferente de aquella para la que fueron recogidos constituye una práctica inadecuada. Por ello ha iniciado una revisión en los cuerpos policiales del país para determinar si existieron procedimientos similares en otros lugares.



