Las estafas cometidas por personas que se hacen pasar por policías acumularon en Fukui 38 casos y unos 580 millones de yenes en pérdidas hasta el final de septiembre.
El 19 de octubre se conocieron otras dos denuncias por un importe conjunto cercano a 9 millones de yenes, lo que sitúa el total del año próximo a los 600 millones. Los estafadores llaman desde números móviles, presentan a la víctima como sospechosa de un delito y utilizan la amenaza de una detención para exigir transferencias.
La policía recuerda que sus agentes no solicitan dinero para evitar un arresto ni ordenan mover fondos a cuentas de comprobación. Ante una llamada de este tipo, recomienda cortar la comunicación y contactar directamente con la comisaría mediante un número verificado.


