China y Corea del Sur han protestado por la ofrenda ritual enviada el 17 de octubre por la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, al santuario Yasukuni de Tokio con motivo de su festival de otoño.
La embajada china en Japón condenó la decisión y reiteró la posición de Pekín sobre el santuario, donde están consagrados los muertos de guerra de Japón, incluidos dirigentes condenados como criminales de guerra tras la Segunda Guerra Mundial.
Seúl expresa decepción
El Ministerio de Asuntos Exteriores surcoreano manifestó una profunda decepción y pesar por la ofrenda. Corea del Sur reclama a los dirigentes japoneses que afronten la historia con acciones que, a su juicio, permitan construir confianza con los países vecinos.
Takaichi no acudió personalmente al recinto, pero envió un masakaki, una ofrenda de árbol sagrado. Las reacciones diplomáticas constituyen la primera respuesta oficial de ambos países al gesto realizado durante el festival.




