Un productor de peras de Ukiha, en la prefectura de Fukuoka, ha decidido continuar cultivando en 2027 después de plantearse abandonar su actividad por los robos sufridos durante dos años consecutivos.
En julio de 2026 desaparecieron aproximadamente 5.000 peras de la finca familiar, con pérdidas estimadas en unos dos millones de yenes. El año anterior ya habían sido sustraídas unas 6.500 piezas, una sucesión de incidentes que llevó al agricultor a anunciar que no quería seguir trabajando para que la cosecha acabara en manos de ladrones.
Mensajes de apoyo y decisión de continuar
Tras conocerse su situación, el productor recibió cartas y mensajes de apoyo de personas de distintas zonas del país. Tres meses después del último robo, comunicó que volverá a preparar la plantación para la siguiente temporada.
El caso muestra la vulnerabilidad de pequeñas explotaciones agrícolas frente a robos en los momentos previos a la recogida, cuando el producto está listo para comercializarse. La decisión de continuar no elimina las pérdidas económicas ni sustituye las medidas de seguridad que pueda necesitar la explotación.



