
Nippon Hidankyo, la organización nacional de supervivientes de las bombas atómicas, ha abierto un debate sobre su continuidad ante la pérdida de miembros y la dificultad de mantener activas sus asociaciones locales. La entidad prevé decidir su futuro en una asamblea que se celebrará hacia junio de 2027.
El dilema consiste en conservar la organización mediante la participación de hijos y nietos de hibakusha o disolverla cuando ya no exista actividad directa de supervivientes. La primera reunión de representantes celebrada desde que se plantearon estas opciones mostró una mayoría favorable a preservar el nombre, el testimonio acumulado y la labor por el desarme nuclear.
Las organizaciones locales pierden capacidad
Representantes de Hiroshima, Nagasaki, Shimane y Saitama defendieron la continuidad. Otros delegados explicaron que la edad y el estado de salud de sus integrantes impiden celebrar reuniones o repartir responsabilidades. Varias asociaciones provinciales no pudieron siquiera organizar durante cuatro meses un encuentro para estudiar la propuesta.
Nippon Hidankyo se constituyó en 1956 y recibió el Nobel de la Paz en 2024 por décadas de testimonios y activismo contra las armas nucleares. Incluso entre la segunda generación, muchas de las personas que han asumido el relevo se encuentran ya en la setentena, lo que obliga a preparar una nueva transición.



