
Una matrona japonesa que lleva siete años visitando centros educativos está impulsando una revisión de la enseñanza sobre sexualidad, consentimiento y prevención de abusos. Su trabajo ha reabierto el debate sobre las dificultades de algunos profesores para abordar cuestiones que consideran insuficientemente tratadas en el currículo.
En una escuela primaria de Kanagawa, alumnos de tercero participaron en actividades para reconocer las partes íntimas del cuerpo, comprender que nadie puede tocarlas sin su permiso y practicar cómo pedir ayuda ante situaciones inapropiadas.
Qué propone la iniciativa
La profesional sostiene que la educación sexual no debería limitarse a contenidos biológicos. Sus sesiones incluyen protección personal, embarazo, anticoncepción y prevención de la violencia, adaptando los asuntos a la edad de los estudiantes. Se trata de una reivindicación educativa, no de una reforma legal ya aprobada.



